Cuento de Verano
No hay mejor manera de dar la bienvenida al odioso, caluroso y apestoso verano que colocando una buena mosquitera en tu ventana, emborrachándote para celebrar el fin de los exámenes y amargarle la ilógica alegría que le entra a casi todo el mundo por estas fechas de poder estar todo el día dale que te pego con el dolce fare niente.
Muy bonito ese concepto italiano (por cierto que me voy a Roma para indagar un poco más en él), pero cuando no hay presión alguna sobre ti, yo personalmente rindo menos, en todos los sentidos menos los que me destruyen psicológicamente. Siempre necesito algo que hacer, y no soy buena en imponerme objetivos concretos (este blog es prueba de ello).

Así que, sin más dilación, paso a intentar amargaros el comienzo del verano con un fantasticular mini-cuento de mi hermano (segunda entrega del "Cuento de Navidad" que tanto furor causó por esas adorables fechas). ¡Muchos abrazotes a todos y que el calor no os acompañe!
La tonta masacre del bosque
Un topo tonto, un ratón de campo con siete patas, un águila que solo come hormigas, un pájaro que no sabe cantar y un mapache que tenía ganas de quemarlo todo querían matarse unos a otros. Topred, que era el ratón de campo de siete patas, llevaba un queso de veinticuatro kilos para reponer fuerzas que le ayudaran a matar, pero Yundai, que era el mapache que quería quemarlo todo, le lanzó unos frutos que se estaban quemando. Los frutos, en vez de quemar al ratón, quemaron el queso. Topred, muy enfadado, se unió al águila para derrotar al mapache. El águila come-hormigas tiró desde un precipicio al mapache y luego al ratón. Al fin y al cabo eran enemigos. El pájaro, el topo y el águila eran los únicos que quedaban. El pájaro voló para saber donde estaban el águila y el topo, y de repente vio un montón de tierra. “A los topos les gusta la tierra.”, pensó, “Viven en ella.” Y por eso se acercó allí. El topo, siendo tan tonto, confundió al pájaro con un amigo suyo y salió de su madriguera. El pájaro se lo zampó. El topo, al ser tan pesado, impidió al pájaro volar. Más tarde el pájaro se fue a su nido, cansado. El águila, llamada Fronud, planeó rumbo a ese nido, pero vio unas hormigas debajo y se puso a comérselas. Trinin, así era como se llamaba el pájaro, empezó a tener diarrea, y más tarde estreñimiento. Pero, con fuerza, expulsó una caca ENORME en forma de topo (era el topo, pero hecho caca). Fronud, bajo el nido, murió aplastado por la caca. El pájaro que no sabía cantar ganó porque fue el único que sobrevivió. Pero el olor de la caca-topo le asfixió y murió.
FIN
¿Brillante, no? Como siempre. Hubo que corregir muchas faltas de ortografía y explicar de quién era cada nombre, pero la esencia de la fábula sigue intacta: no hagas masacres tontas en el bosque.
Ciao, bellos!
P.D: La foto del gato parece no tener nada que ver con este post, pero la he puesto porque A)Mola, B)Representa perfectamente el estado de mi cerebro en estos momentos, y C)No tiene derechos de autor... por ahora.
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