Dragon Head
Ante todo, ¡Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo! (acompáñese de abrazo mataosos y enorme sonrisa manchada de chocolate y aliento a vino)
Para empezar el año podría haber hablado de mil mangas a los que estoy completamente enganchada ahora mismo: Nodame Cantabile, Nana, Real, Vagabond, Homunculus, Fullmental Alchemist, Berserk… Todos con sobrados méritos y consecuente fama. La última vez le tocó el turno a Beck casi por sorteo. Hoy no hay dudas. He tardado dos noches compaginadas con Erasmus-estudio-intensivo en leerme los 10 tomos de Dragon Head. Uno de los mejores cómics (ojo, no ya mangas, cómics), que he tenido la oportunidad de leer en mi vida. Y estoy segura que en el futuro esto no cambiará.
Dragon Head es, así en pocas palabras, la hostia.

Después de leer algo parecido a lo anterior por internet me imaginaba que el protagonista tendría que enfrentarse a Balrogs de las cavernas o fantasmas japoneses tipo viuda suicida con el pelo tapándoles la cara. Nada más lejos de la realidad. No hay nada sobrenatural en este manga, sólo el miedo mismo. Es un relato de angustia y terror psicológico que te tiene atrapado desde la primera página, no puedes parar de leer (tuve que controlarme mucho para parar en el tomo 5 la primera vez, por motivos de salud). Soy muy miedosa y me he sentido mal leyendo Dragon Head, pero más que miedo, es agobio y desesperación lo que te transmite. Y a la vez, una curiosidad terrible. El autor, Minetarô Mochizuki, es un maldito genio sin piedad ninguna por nuestras pobres almas. Fue galardonado con el segundo premio en los Osamu Tezuka de 2000 y está considerado el renovador del género de terror y suspense en el manga japonés. No sé quién me habló una vez de su otra obra La mujer de la habitación oscura (creo que fue Marta), pero recuerdo que dijo que le había dado mucho miedo sólo con ojearlo en la Fnac. La crítica y el público nipones están de acuerdo en que sus mangas son ya clásicos. Yo no tengo dudas: es una obra maestra y os la recomiendo a todos.

Como información adicional diré que el dibujo es asombroso, muy detallado y oscuro, en la línea de, por ejemplo, Akira (no he puesto imágenes de cuando salen del subterráneo porque no quiero estropearos nada). Pero lo que es única es la manera que tiene el autor de contar la historia, la ausencia de ñoñería y previsibilidad y, sobre todo, tu identificación con la pareja protagonista, por la que siempre estás sufriendo. Ah, y han hecho una película con actores de verdad y efectitos y demás, pero no tiene muy buena pinta.

Cada vez que descubro un libro, un cómic, un disco o una película que me gustan mucho y que, sin embargo, no son muy populares, tengo sentimientos contradictorios. Por una parte me alegra ser una de las pocas afortunadas que lo han disfrutado y que son conscientes de su grandiosidad ilimitada. Por otra, me molesta. No entiendo porqué estas obras no han obtenido el reconocimiento que merecen. Bien pensado, es sólo mi opinión, y teniendo en cuenta que los conciertos de Tokio Hotel siguen llenándose, pues hay muuuuucha gente en este mundo con la que no creo que comparta ni siquiera ese gen universal que dicen que tenemos todos los homo sapiens. Pero una parte de mí espera que el tiempo me dé la razón y que convierta a obras como esta en lecturas indispensables.
¡Un abrazo, gordos! (sé que lo estáis) ¡Muajajajajajaja!
Etiquetas: Estantería, Manga, Niza 08-09